Tabaco y deterioro de la vista

Las sustancias tóxicas derivadas de la inhalación del humo del tabaco se acumulan en todo el cuerpo y, mediante el sistema circulatorio, llegan a los ojos. De la misma manera que afectan al sistema vascular del organismo, también alteran el riego sanguíneo ocular.

Se considera que el tabaco provoca y agrava las cataratas, una opacidad del cristalino del ojo, de su cápsula o del humor vítreo (líquido gelatinoso y transparente que llena el espacio entre la superficie interna de la retina y la cara posterior del cristalino), que impide el paso de los rayos luminosos y conduce a la ceguera. Esta enfermedad es un 40% más frecuente en la población de fumadores. Esto se debe a dos mecanismos: la acción directa de las sustancias tóxicas del humo en los ojos y la liberación en los pulmones de elementos químicos que, a través del torrente sanguíneo, llegan al globo ocular y afectan a su irrigación. La pérdida de visión está relacionada con la disminución de nutrientes y antioxidantes que genera el humo, responsables de mantener la transparencia del cristalino que, tras la oxidación, tiende a deteriorarse.

La degeneración macular es la primera causa de ceguera entre la población mayor de 50 años en los países desarrollados. La Sociedad Española de Oftalmología estima que alrededor de 800.000 personas están afectadas por DMAE en nuestro país. Es una enfermedad degenerativa y progresiva de la mácula (parte central de la retina) que provoca la pérdida de la visión central y obliga a los afectados a mirar de lado y a utilizar la visión periférica. Según la Sociedad Española de Retina y Vítreo, el 29% de la población mayor de 55 años (más de tres millones de españoles) está en riesgo de padecer esta oftalmopatía.

Además, la OMS estima que la prevalencia se triplicará en años venideros, ya que está muy ligada al proceso de envejecimiento. Pero los expertos insisten en que no sólo obedece al paso de los años y a la genética, sino a otros factores de riesgo modificables y, por ello, prevenibles, como el consumo de tabaco, los hábitos de alimentación pobres en antioxidantes naturales, la exposición prolongada a la luz solar o la hipertensión.

Dada su importancia, los oftalmólogos defienden la prevención y la detección precoz y recuerdan que, ante las primeras señales, se debe acudir al médico. Entre los síntomas de alerta figuran: visión borrosa, ver las líneas rectas como si estuvieran torcidas, distorsionadas, inclinadas o que desaparecen en algún punto, un aumento de la sensibilidad a la luz u observar luces que no hay, sufrir una alteración en la estimación de las distancias y las alturas, con dificultad de bajar escaleras o reconocer a las personas, y, en procesos más avanzados, notar una mancha negra en la parte central de la visión.

Fuente: Consumer

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Carlos Soler Carlos Soler Experiencia en el sector de la tecnología y TIC. En Blogtecnia desde 2006. Ex-Asistente blogger al MWC de Barcelona. Exeditor en GeeksRoom. Me podéis seguir en Twitter, Google+ y Facebook. Encontrareis mi poemario en la iniciativa de: Save the Children.

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