Dedicatoria de Alfredo Casella a Carlos Santías

Alfredo Casella nació en Turín en 1883, en el seno de una familia con gran tradición musical: su abuelo, que fue amigo de Paganini, era primer violonchelo en el Teatro San Carlo de Lisboa y actuaba en ocasiones como solista en la Capilla Real en Turín; su padre, Carlo, y dos de sus tíos, Cesare y Gioacchino, eran destacados chelistas profesionales; su madre, era pianista, y ella fue quien dio a Alfredo sus primeras lecciones. Casella ingresó en 1896, a los trece años, en el Conservatorio de París para estudiar piano con Louis Diémer y composición musical con Gabriel Fauré, en una clase en la que Enesco y Ravel eran sus ayudantes. Durante este período parisino conoció a Claude Debussy, Manuel de Falla e Igor Stravinsky y también estuvo en contacto con Busoni, Mahler, y Richard Strauss. Casella desarrolló en esos años una gran admiración por Debussy, sobre todo después de asistir a una interpretación en 1898 del Prélude à l'après-midi d'un faune. Está admiración sin embargo, no se trasladó a su propia escritura, que en ese momento perseguía una vena más romántica, cercana a Richard Strauss y Mahler, y que después se acercaría al impresionismo. De esa época son su primera Sinfonía (1905) —una obra con la que Casella también debutó como director de orquesta cuando dirigió el estreno en Montecarlo en 1908— e Italia (1909), una rapsodia para gran orquesta en la que recreó melodías tradicionales sicilianas y napolitanas.

Casella regresó a Italia durante la I Guerra Mundial y comenzó a enseñar piano en la Accademia Nazionale di Santa Cecilia en Roma. Casella era un virtuoso pianista, uno de los más conocidos de su generación, y comenzó a realizar giras de concierto. Sus actuaciones fueron inspiración de alguna de sus obras, como las Nove Pezzi (1914), la Sonatina in tre tempi (1916) y A Notte Alta (1917), todas para piano. (Casella siguió componiendo para el piano durante toda su carrera, siendo la última de sus obras para el instrumento los Seis estudios, Op. 70, de 1942-44). Casella también protagonizó para el sistema «Aeolian Duo-Art» algunas grabaciones en vivo como pianista, cuyos rollos aún sobreviven y pueden ser escuchados.

En 1923, junto con Gabriele D'Annunzio y Gian Francesco Malipiero, fundó una asociación para promover la difusión de la música italiana moderna, la «Corporazione delle Nuove Musiche». Al año siguiente, el 19 de noviembre, Casella tuvo su mayor éxito con el estreno en los Champs-Elysées de París de su ballet La Giara (1924), basado en un argumento de Luigi Pirandello. Le siguieron luego otras obras orquestales, como la Partita (1924-25) y Scarlattiana (1926), ambas para piano y orquesta; el Concerto romano (1926), para órgano, metales, timbal, cuerda y orquesta; el Concierto de violín (1928); el Concierto de violoncelo (1934-35); y la Paganiniana, un divertimento para orquesta (1942).

En 1930, con Arturo Bonucci (violoncelo) y Alberto Poltronieri (violín), formó el «Trío Italiano», con el que actúo con gran éxito por toda Europa y los EE.UU. Para esas giras con el trío escribió algunas obras, como el Concerto triple 1933) y una Sonata a Tre (1938). Entre sus obras de cámara son de destacar dos Sonatas para violoncelo y piano (1906 y 1926) —que aún se tocan con cierta frecuencia—, varias obras para flauta y piano, como la Barcarola e scherzo (1903) y Sicilienne et Burlesque (1914), y la tardía y muy hermosa Sonata para arpa (1943).

Casella escribió muchas poemas, algún libreto para ópera y letras para canciones, como el ciclo para voz y piano L'Adieu à la vie (1915) basado en poemas de Rabindranath Tagore (que en 1913 había recibido el Premio Nobel de literatura).

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Carlos Soler Carlos Soler Experiencia en el sector de la tecnología y TIC. En Blogtecnia desde 2006. Ex-Asistente blogger al MWC de Barcelona. Exeditor en GeeksRoom. Me podéis seguir en Twitter, Google+ y Facebook. Encontrareis mi poemario en la iniciativa de: Save the Children.

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